pseudokarst fotos Patricia Perez Redondo

Pseudokarst en Jaizkibel

Jaizkibel guarda para el intrépido caminante un precioso tesoro, los pseudokarst en arenisca.

Bajando hacia los pseudokarst Patricia Perez Redondo

Es sorprendente pero hace relativamente poco que empecé a escuchar hablar de ellos, no sabía muy bien dónde estaban situados y tuve que buscar información. Hace años, en nuestra época de escalada realicé fotos de algunas de estas formas, pero en mi ignorancia desconocía que solo eran la punta de un iceberg que contenía más formas, colores e historia de la que podía imaginar.

Escaleras madera pseudokarst Patricia Perez Redondo

La Sociedad de Ciencias Aranzadi tiene en la red información sobre ellos, en especial me ayudó a comprender lo que veía un resumen didáctico con los aspectos más significativos del pseudokarst en arenisca de la Formación de Jaizkibel: Flysch de edad Eoceno. Esa información da otro sentido a las imágenes que fui tomando.

La costa de Donostia Patricia Perez Redondo

Marrones, grises, naranjas, verdes, ocres… se encuentran con el mar, con su salitre y su azul cambiante. Estos productos de la disolución de las rocas resultan en formas y colores caprichosos que acompañan y estimulan nuestra imaginación.

raices pseudokarst Patricia Perez Redondo

Estas fotos solo son un pequeñísimo ejemplo de la riqueza que se puede encontrar en Jaizkibel, reconocida a nivel mundial por su singularidad desde el punto de vista científico también.

Rocas entre el bosque pseudokarst Patricia Perez Redondo

Salimos desde la carretera que atraviesa Jaizkibel hacia el mar. Una empinada cuesta no apta para mis desentrenadas piernas me avisó que la vuelta iba a ser memorable. El paisaje en si era un regalo, sobre todo en un día soleado como aquel. Antes de seguir bajando, atravesamos un pequeño bosque donde construcciones y rocas compartían espacio.

cuadra pseudokarts Patricia Perez Redondo

Atravesamos un pequeño laberinto de roca, plantas y árboles.

pared pseudokarst Patricia Perez Redondo

Entre los grises empezamos a encontrar los primeros colores naranjas más cálidos.

naranjas pseudokarst Patricia Pérez Redondo

La arenisca recuerda al papel de lija por su aspereza, la arena, la sal, el óxido, el tacto, el olor…

enredadera en pseudokarst Patricia Pérez Redondo

La unión de la vegetación con las rocas, que van presentando más geoformas interesantes.

Panal pseudokarst Patricia Perez Redondo

Detalle de geoformas en forma de “panal de abeja” conocidas como box-works.

Senalización pseudokarst Patricia Perez Redondo

Cogimos la ruta número uno hacia Hondarribia, ya más cerca de la orilla del mar.

Hay que recordar que siempre que se realice una ruta desconocida por montaña hay que informarse bien de su nivel de dificultad y de las precauciones que hay que tener en cuenta. Aunque se trate de una montaña cercana a poblaciones hay que seguir los mismos pasos en cuanto a seguridad.

Cruce caminos pseudokarst Patricia Perez Redondo

Seguimos la señalización del camino mientras admiramos la costa que se pierde a nuestra izquierda, hacia Donostia. Podemos ver la entrada del puerto hacia San Pedro y San Juan. Este tipo de rocas pueden dar mucho juego para practicar boulder (escalada sin cuerda).

celdas pseudokarst Patricia Perez Redondo

Las cavidades con geoformas dibujando panales aparecen con más frecuencia y son más grandes, sobre todo hacia el mar.

geoformas pseudokarst Patricia Perez Redondo

Una lagartija se calentaba al sol junto a una de las señales del camino mientras pasábamos a su lado.

dragon pseudokarst Patricia Pérez Redondo

Esta fotografía me recordaba a la cabeza de un dragón con la boca abierta gracias a la visera de techo que todavía mantenía.

señal erosion pseudokarst Patricia Perez Redondo

Las líneas que dibujan las vetas son diseños sencillos pero muy interesantes. Generalmente estas vetas pueden aparecer laminadas en paralelo, concentricas, rizadas…

La señalización de esta ruta entre el valle de Labetxu y la punta Bioznar fue creada y señalizada por el Club Vasco de Camping, muy conocido en el mundo del montañismo. En su web ofrece entre otras cosas esta ruta.

Orilla pseudokarst patriciape

En la orilla, salpicadas por las olas, estas rocas presentaban unos nódulos que sobresalían, son los primeras que vamos viendo. Más adelante aparecerían también en el suelo de roca. Estas concreciones esféricas se las conoce como “bolas de cañón” (cannonballs) y son bastante abundantes tanto en Jaizkibel como en el monte Ulía. Se pueden encontrar hasta de un metro de diámetro, aunque en este breve paseo no tuvimos oportunidad de verlas.

panal pseudokarst patriciape

Yo ya veía dragones de lado, con la boca abierta y dibujos esculpidos por todas partes.

recortado pseudokarst patriciape

reborde pseudokarst patriciape

Las distintas geoformas, agujeros y rebordes se iban combinando en nuevos diseños naturales.

charcos pseudokarst patriciape

La marea contribuía en la formación caprichosa de geoformas y charcos en diversos niveles.

acantilado pseudokarst patriciape

La abundancia de las formaciones era una maravilla, los colores se iban animando según nos íbamos acercando.

charco linea pseudokarst patriciape

Las vetas dibujaban el contorno en algunos charcos. Vimos algunos tritones en algunos de ellos.

Acantilados naranjas pseudokarst patriciape

vertical acantilado pseudokarst patriciape

rojiza pseudokarst Patricia Perez Redondo

Llegamos a la zona que buscábamos, un palacio de piedra rojiza que contrastaba con el verde de alrededor. ¿Cómo no lo había conocido antes?

detalle del palacio rojo pseudokarst patriciape9

Desde aquí la pared rojiza parecía en algunas zonas casi lisa, de ella salían pequeñas “bolas de cañón” en otras zonas el efecto era contrario y aparecían horadados  restos de concreciones esféricas que en ocasiones me recordaban a un trozo de cáscara de huevo por dentro.

agua cae pseudokarst patriciape

Los colores que saca el agua de las piedras al mojarlas siempre las realzan, con el sol de la tarde sacando el bronce.

abombados pseudokarst Patricia Perez Redondo

El verde de las algas húmedas por el riachuelo que termina allí le da más contraste a los grises, marrones y ocres de alrededor.

esquina con sobrevolada pseudokarst patriciape

Aparecieron ojos de máscaras.

mascara pseudokarst patriciape

huecos cubiertos pseudokarst Patricia Perez Redondo

Bajo esta piedra hueca se empezaban a ver las geoformas en forma de hojaldre más ocres que se extendían por su interior.  Al fondo discurría el final de un pequeño riachuelo que bajaba de la parte superior de Jaizkibel. Muchas rocas de diversos tamaños ocultaban estas pequeñas sorpresas, cada una con su diseño particular.

techado pseudokarst patriciape

reborde pseudokarst patriciape

retorcidas pseudokarst patriciape

reborde en visera pseudokarst patriciape

frente al mar pseudokarst patriciape

Los diseños naturales son muy estilizados y elegantes. Esta parte bajo uno de los acantilados estaba más expuesta a las olas.

interior pseudokarst Patricia Perez Redondo

En esta ruta costera se veían entrenando corredores y corredoras de montaña.

flora Jaizkibel pseudokarst patriciape

La vegetación del lugar era fuerte, preparada para lidiar con el clima que solemos tener y la orientación a la que estaba expuesta, discreta pero con un colorido radiante.

frente pseudokarst patriciape

Unos acantilados frente a otros y el mar como testigo.

albeolos pseudokarst Patricia Perez Redondo

concentrico pseudokarst patriciape

Recordaban a los anillos de los troncos centenarios cortados.

lineas pseudokarst patriciape

Pequeños detalles en la roca, unas líneas paralelas…

 sello pseudokarst Patricia Perez Redondo

Esta forma me llamó la atención. Su forma de hojaldre era un poco más tosca que otras y me recordaba a un sello.

hojaldre pseudokarst Patricia Perez Redondo

Algunas formas hojaldradas se llegan a separar de la pared, como si de una red se tratara.

Interior pseudokarst patriciape

cuesta pseudokarst Patricia Perez Redondo

pequeño pseudokarst patriciape

Detalle pseudokarst rojizo patriciape

El color, la fuerza que puede tener quedaba reflejada en esta última foto.

Mereció la pena la cuesta para disfrutar de este maravilloso paisaje y eso que solo fue una pequeña parte de lo que se podía encontrar por el camino.

Es muy importante la conservación de este patrimonio tan singular, especial, espectacular y bello.

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